En México, el voto es un derecho libre, secreto, directo y personal, protegido por la Constitución y las leyes electorales. Esto significa que nadie, bajo ninguna circunstancia, puede obligarte, presionarte o condicionar el sentido de tu elección.
La libertad del voto garantiza que cada persona decida de manera autónoma por quién votar, sin influencias externas. Cualquier intento de compra, coacción o manipulación del voto constituye un delito electoral. Estas conductas incluyen amenazas relacionadas con el empleo, la retención o condicionamiento de programas y servicios gubernamentales, así como cualquier forma de intimidación.
Asimismo, ningún servidor público o funcionario puede inducir el voto, ni amenazar o presionar a sus subordinados para que participen en una elección o voten por una opción política específica.
Durante la jornada electoral, el secreto del voto está plenamente garantizado. En la casilla, únicamente la persona votante decide qué marcar en la boleta, y nadie tiene derecho a observar o exigir información sobre el sentido del voto.
¿Qué hacer ante presión o coacción?
Si eres víctima o testigo de presión, intimidación o compra del voto, puedes presentar una denuncia formal y gratuita ante la FISEL (Fiscalía Especializada en Delitos Electorales). La denuncia puede ir acompañada de fotografías, grabaciones de audio o video, así como cualquier otro elemento que sirva como prueba de la irregularidad.
Proteger la libertad y el secreto del voto es fundamental para garantizar elecciones justas, transparentes y democráticas. Denunciar estas prácticas fortalece la legalidad y defiende los derechos político-electorales de toda la ciudadanía.








