La participación ciudadana es un elemento clave para garantizar elecciones transparentes y confiables. En este contexto, la observación electoral es un derecho de la ciudadanía mexicana que permite vigilar la legalidad y transparencia de los comicios en todo el país, sin importar el lugar de residencia de las personas observadoras.
La presencia de observadores electorales fortalece la salud democrática, ya que contribuye a que las elecciones se realicen conforme a la ley y otorga validez y confianza a los resultados finales. Al vigilar de cerca cada etapa del proceso electoral, ayudan a prevenir irregularidades y evitan posibles favoritismos por parte de autoridades o partidos políticos. De esta manera, actúan como “ojos ciudadanos” capaces de identificar errores o posibles manipulaciones en la logística electoral.
Los observadores electorales supervisan que la jornada electoral se desarrolle de forma legal y ordenada. Su participación puede realizarse de manera independiente o en representación de un partido político o candidatura independiente, y el proceso de observación varía según el rol que se desee desempeñar.
Participar como observador electoral ofrece diversas ventajas. Las personas observadoras tienen derecho a solicitar información relevante a las juntas locales y distritales para realizar su labor, reciben capacitación gratuita por parte del Instituto Nacional Electoral (INE) sobre el sistema electoral y la legislación vigente, y pueden estar presentes en momentos clave del proceso, como la instalación de casillas y las actividades en los consejos distritales.
La observación electoral es una forma activa y responsable de participación ciudadana que contribuye al fortalecimiento de la democracia








